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Tendencias en consultoría: qué está cambiando de verdad

Cuatro cambios sostenidos, separados de los que solo cambian de nombre cada temporada.

De un vistazo
SecciónConsultoría
En esta páginaSeparar el ruido, Encargos más cortos y más acotados, Especialización frente a generalismo, Equipos mixtos en lugar de equipos externos y 3 apartados más
Preguntas frecuentes3 preguntas respondidas
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Cinco planos de papel azul con inclinación creciente sobre un fondo albaricoque
Una inclinación que se acentúa.

Separar el ruido

El sector de la consultoría produce vocabulario nuevo a un ritmo constante, y buena parte de ese vocabulario nombra prácticas antiguas. Antes de hablar de tendencias conviene aplicar un filtro sencillo: solo cuenta como tendencia lo que cambia la forma de contratar, de trabajar o de pagar. Todo lo demás es marca.

Encargos más cortos y más acotados

El cambio más visible es la duración. Los proyectos largos con fases cerradas han ido cediendo terreno a encargos de pocas semanas con un entregable concreto. La razón no es presupuestaria sino de incertidumbre: comprometer doce meses de trabajo exige una confianza en las previsiones que pocas organizaciones tienen ahora.

El efecto secundario es que la definición del encargo pesa más que nunca. En un proyecto de seis semanas no hay margen para descubrir a mitad de camino que la pregunta era otra.

Especialización frente a generalismo

La segunda tendencia es la preferencia por perfiles específicos. Una empresa que necesita reordenar su función de compras busca a alguien que haya hecho eso mismo varias veces, y no una firma capaz de abordar cualquier asunto.

Tiene una contrapartida poco comentada: los problemas transversales, que atraviesan varias funciones, se quedan sin quien los aborde. Un especialista en compras y uno en operaciones pueden resolver bien sus partes y dejar intacto el problema que solo existe en la frontera entre ambas.

Solo cuenta como tendencia lo que cambia cómo se contrata, cómo se trabaja o cómo se paga.

Equipos mixtos en lugar de equipos externos

La tercera tendencia es que el trabajo se hace cada vez más con equipos mixtos, donde personas de la organización participan en el proyecto en lugar de limitarse a ser entrevistadas. Responde a una lección aprendida: un análisis externo impecable que nadie de dentro ha construido se aplica con mucha más dificultad.

Exige, eso sí, que la organización libere horas reales de esas personas, lo que se promete con frecuencia y se cumple menos. Un equipo mixto sobre el papel, con participantes que asisten cuando pueden, funciona peor que un equipo externo bien coordinado.

La automatización del análisis

La cuarta tendencia afecta al contenido del trabajo. La parte de recopilación y ordenación de datos, que durante años ocupó buena parte de las horas facturadas, se ha abaratado mucho. Lo que no se ha abaratado es decidir qué pregunta merece analizarse y qué hacer con la respuesta.

El desplazamiento favorece los encargos centrados en la decisión y en el proceso, y penaliza los que se sostenían en producir informes voluminosos. Las herramientas de consultoría siguen siendo las mismas; lo que cambia es cuánto cuesta aplicarlas.

Lo que no ha cambiado

Ninguna de las cuatro tendencias altera lo esencial. Un encargo funciona si la pregunta está bien formulada, si hay alguien dentro con capacidad de desbloquear y si la dirección está dispuesta a oír algo que no le gusta. Eso era cierto hace treinta años y sigue siéndolo.

Las cuatro tendencias y su contrapartida
TendenciaQué la explicaLo que trae de vuelta
Encargos más cortos y acotadosComprometer doce meses exige una confianza en las previsiones que pocas organizaciones tienen ahora.En seis semanas no hay margen para descubrir a mitad de camino que la pregunta era otra.
Especialización frente a generalismoSe busca a quien ya ha hecho eso mismo varias veces.Los problemas que solo existen en la frontera entre dos funciones se quedan sin quien los aborde.
Equipos mixtosUn análisis externo impecable que nadie de dentro ha construido se aplica con mucha más dificultad.Exige liberar horas reales; un equipo mixto sobre el papel funciona peor que uno externo bien coordinado.
Automatización del análisisRecopilar y ordenar datos se ha abaratado mucho.No se ha abaratado decidir qué pregunta merece analizarse ni qué hacer con la respuesta.

El filtro previo a esta lista es que solo cuenta como tendencia lo que cambia la forma de contratar, de trabajar o de pagar; lo demás es marca. Y ninguna de las cuatro altera lo esencial: pregunta bien formulada, alguien dentro con capacidad de desbloquear y dirección dispuesta a oír algo que no le gusta.

Lo que esto cambia para quien contrata

Las cuatro tendencias tienen consecuencias prácticas en la forma de pedir y comparar propuestas.

Con encargos más cortos, la definición inicial pesa más. Conviene invertir tiempo en formular la pregunta antes de pedir ofertas, porque ya no hay margen dentro del proyecto para descubrir que era otra.

Con proveedores más especializados, aparece una tarea nueva para quien contrata: cuidar las fronteras. Si se contratan dos especialistas para partes contiguas de un mismo problema, alguien de la organización tiene que responsabilizarse de lo que cae entre ambos.

Con equipos mixtos, hay que liberar horas de verdad y decir qué deja de hacer esa persona mientras participa. Una asignación nominal produce un equipo mixto peor que un equipo externo.

Y con el análisis abaratado, tiene menos sentido pagar por volumen de informe. La pregunta útil en una propuesta deja de ser cuántas páginas entrega y pasa a ser qué decisión queda tomada al final.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

Respuestas breves a lo que suele preguntarse sobre esta página.

¿Qué cuenta como tendencia real?

Solo lo que cambia la forma de contratar, de trabajar o de pagar. El vocabulario nuevo que nombra prácticas antiguas es marca, no tendencia.

¿Qué problema trae la especialización?

Que los problemas transversales se quedan sin quien los aborde. Dos especialistas pueden resolver bien sus partes y dejar intacto lo que solo existe en la frontera entre ambas.

¿Cómo afecta la automatización al trabajo de consultoría?

Abarata la recopilación y ordenación de datos, no la decisión sobre qué pregunta merece analizarse. Favorece los encargos centrados en la decisión y penaliza los informes voluminosos.

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